Ibercom ha recorrido un camino de más de 25 años para convertirse en una estrategia empresarial capaz de generar valor, abrir mercados y garantizar el futuro de los ganaderos
Hay historias que empiezan en lugares sencillos y terminan transformando un sector. La de Ibercom comenzó en un pequeño piso de apenas 80 metros cuadrados en una calle de Zafra. Dos mesas, muchas horas de trabajo y un grupo de ganaderos convencidos de que comercializar juntos era la mejor manera de defender el valor de sus explotaciones. Aquella decisión, tomada en 1999, dio origen a una cooperativa que hoy es un referente nacional del porcino ibérico.
"Lo importante es que la esencia no ha cambiado: seguimos siendo una cooperativa creada por ganaderos para defender los intereses de los ganaderos", resume José Ignacio Moríñigo, director de Ibercom. Esa fidelidad a los orígenes ha acompañado una evolución marcada por la profesionalización, el crecimiento y una apuesta decidida por generar más valor para los socios.
La cooperativa nació para comercializar ganado, pero pronto entendió que el futuro pasaba por participar en todas aquellas fases donde se crea valor. Hoy Ibercom desarrolla actividades de despiece, envasado, elaboración de productos curados, comercialización de marcas propias, exportación y venta online, un modelo que le ha permitido diversificar su negocio y fortalecer su competitividad.
"Hemos pasado de vender animales a gestionar una cadena de valor cada vez más completa, incorporando transformación, comercialización de productos elaborados, innovación e internacionalización", explica Moríñigo. Una estrategia que resume en una frase: "El futuro no consiste en vender más, sino en vender mejor".
Los resultados avalan ese planteamiento. En 2025 Ibercom superó los 103 millones de euros de facturación y obtuvo un beneficio de más de 682.000 euros, mejorando su rentabilidad pese a comercializar un menor número de animales. La mejora responde a una gestión más eficiente, al incremento del valor añadido de los productos y a una estrategia orientada a la estabilidad y no únicamente al volumen.
Sin embargo, el mayor activo de Ibercom sigue siendo su base social. La cooperativa cuenta con 96 socios y mantiene un modelo donde la dimensión empresarial convive con los principios cooperativos. "Nuestro modelo ofrece algo muy valioso: seguridad y participación. El socio sabe que forma parte de una empresa donde las decisiones se toman pensando en el interés colectivo y donde los resultados revierten en quienes producen", destaca su director.
Esa visión compartida entre Consejo Rector, equipo técnico y socios ha permitido mantener proyectos a largo plazo e impulsar hitos como el reconocimiento de Ibercom como Entidad Asociativa Prioritaria. Una distinción que reforzó su capacidad de crecimiento y consolidó un modelo cooperativo que ha sabido combinar gobernanza, profesionalización e inversión.
La innovación es otro de los rasgos que definen a la cooperativa. Digitalización, sistemas avanzados de trazabilidad, certificaciones de calidad o proyectos de inteligencia artificial forman parte de una estrategia que busca mejorar la rentabilidad de las explotaciones y ofrecer un mejor servicio a los socios. "La tradición y la innovación no son incompatibles; se complementan. Cuando la tecnología ayuda a mejorar la eficiencia y la rentabilidad, deja de ser un gasto para convertirse en una inversión", afirma Moríñigo.
La apertura a mercados internacionales ha sido otro de los grandes pasos de Ibercom. Sus productos llegan hoy a destinos europeos y asiáticos como Portugal, Corea del Sur, Hong Kong o Singapur, una diversificación que aporta estabilidad y fortalece la competitividad de la cooperativa. "Exportar no es solo vender fuera; obliga a mejorar procesos, cumplir los estándares más exigentes y competir con los mejores", señala el director.
El futuro ya tiene hoja de ruta. El Plan Estratégico 2026-2028 contempla nuevas inversiones, el crecimiento de la base social, la expansión en vacuno y nuevas infraestructuras para seguir generando valor. Todo ello sin perder la identidad que ha acompañado a Ibercom desde sus comienzos.
"Me gustaría que dentro de diez años, cuando alguien escuche el nombre de Ibercom, piense en una cooperativa moderna, solvente y comprometida con sus ganaderos. Que siga siendo sinónimo de confianza, calidad, innovación y cooperación", concluye José Ignacio Moríñigo. Una aspiración que resume el recorrido de una cooperativa que ha demostrado que, cuando el crecimiento se construye desde la unión, el origen nunca se pierde de vista.
Si quieres saber más, no te pierdas este vídeo: 4 minutos para apreciar que lo importante es lo que ocurre en el camino