“El impacto de nuestro proyecto de ahorro energético es un ahorro de hasta el 10% en el coste energético de nuestras cooperativas”

ENTREVISTA. Miguel Monterrey, presidente de Viñaoliva.

Viñaoliva es un referente del sector, ¿cuáles son las principales palancas de su crecimiento?

La primera palanca es la calidad, empezando en el campo y acompañando a los socios y cooperativas para elaborar cada vez mejor y vender donde su producto se valora más. La segunda, generar más valor para el agricultor, desarrollando soluciones que mejoren su rentabilidad y proyectos que tengan impacto directo en los pueblos. La tercera, crecer como red, uniendo cooperativas para defender el producto con una estrategia común. Y la cuarta, profesionalizar el sector para seguir defendiendo el producto con herramientas que ayuden a decidir mejor y reconducir más rápido.

El grupo ha impulsado recientemente un proyecto pionero de ahorro energético. ¿Qué impacto concreto está teniendo en los costes y en la rentabilidad de las cooperativas socias?

El proyecto de Unidad Centralizada de Energía está cambiando, en profundidad, los números de las cooperativas. Partimos de que antes cada una negociaba sola. Ahora, actuamos juntos, compramos la energía directamente en el mercado y mantenemos la identidad y la titularidad de cada suministro. Eso nos da fuerza, precios más estables y mejores condiciones.

Mientras se va completando el alta de cada cooperativa como Consumidor Directo, hemos hecho un trabajo bastante afinado con la revisión de contratos, bajar potencias donde no hacen falta, ajustar potencias fuera de campaña, eliminar penalizaciones por reactiva e instalar baterías cuando es necesario. Además, todas cuentan con una plataforma de monitorización para ver consumos y prever facturas antes de que lleguen.

Por lo tanto, el resultado se traduce en ahorros medios entre el 5 % y el 10 % en el coste energético. Algunas ya estaban optimizadas y han mejorado su eficiencia; otras han reducido sus costes mucho más. En conjunto, más control, menos riesgo y mayor rentabilidad para el socio.

Gestionar una cooperativa de segundo grado con una base social tan amplia no es sencillo. ¿Cuál ha sido el mayor reto y la principal fortaleza de este modelo?

El mayor reto ha sido unir en un mismo proyecto la forma de trabajar de cada cooperativa, sus ritmos y necesidades. Caminar juntos, seguir haciendo cooperativismo y pensar de manera colectiva. También, el convertir la diversidad en una estrategia con diferentes cultivos, métodos y tamaños que, sumados, permiten ofrecer mayor calidad, el volumen necesario y una mejor respuesta al mercado. Además de dar soluciones para que también las cooperativas pequeñas puedan crecer.

La gran fortaleza es precisamente esa cohesión, un proyecto común, una marca fuerte, más presencia exterior y más herramientas para seguir creciendo. Y el resultado, cooperativas mejor coordinadas, producto con más valor y un sector con más confianza, estabilidad y retorno para el agricultor.

La diversificación de actividades ha sido clave en Viñaoliva. ¿Hasta qué punto estas líneas complementarias refuerzan la estabilidad del grupo?

Para Viñaoliva la diversificación es fundamental, pero siempre a través de la innovación y el desarrollo de nuevas actividades que respondan a problemas del sector. Cada proyecto aporta una solución para aprovechar mejor el producto, abrir nuevos mercados o generar alternativas rentables.

De esta manera conseguimos menos riesgo, más valor añadido, mejores mercados y, sobre todo, más estabilidad para el agricultor y para las cooperativas. Un grupo que resiste mejor las crisis, los cambios y las dificultades. Y un sector extremeño con más prosperidad.

¿Qué papel juega la sostenibilidad en la estrategia futura de Viñaoliva?

Toda la estrategia de sostenibilidad de Viñaoliva está pensada para dar estabilidad. Y cuando hablamos de sostenibilidad no solo hablamos de medio ambiente, sino de economía social también y de viabilidad y crecimiento para el sector en Extremadura.

Siempre buscamos que el producto tenga más valor y que las cooperativas tengan más fortaleza ya que el cooperativismo genera empleo, servicios y oportunidades en los pueblos.

De esta manera, las cooperativas se vuelven más atractivas para los jóvenes, el campo se convierte en un proyecto más estable, más rentable y con más proyección para quienes quieran quedarse.

“El impacto de nuestro proyecto de ahorro energético es un ahorro de hasta el 10% en el coste energético de nuestras cooperativas”

Recibe toda la información de Cooperativas Agroalimentarias de Extremadura en tu correo
Suscríbete

QUIERO SUSCRIBIRME