Cooperativas y sosteniblidad ambiental

Las cooperativas agroalimentarias serán clave para afrontar la sostenibilidad económica ante los nuevos objetivos medioambientales, debiendo contar con un debate abierto y transparente y con un estudio de impacto económico previo

La Comisión Europea (CE) presentó pasado mes de mayo las nuevas ‘Estrategia sobre la biodiversidad’ y ‘Estrategia de la granja a la mesa’, que se refuerzan mutuamente y se contextualizan en el Pacto Verde Europeo que tiene el ambicioso objetivo de detener e invertir la pérdida de biodiversidad mediante la transformación de los sistemas alimentarios y el uso de los bosques, el suelo, los recursos hídricos y el mar, además de los sistemas energéticos, urbanos e industriales.

La nueva Estrategia sobre la biodiversidad presenta medidas concretas para acometer la regeneración de la biodiversidad de Europa de aquí a 2030, lo que incluye transformar un mínimo del 30% de las tierras y mares de Europa en zonas protegidas administradas con eficacia y devolver a un mínimo del 10 % de la superficie agrícola unos elementos paisajísticos muy variados.

Por su parte, la Estrategia «de la granja a la mesa» tiene como objetivo facilitar la transición a un sistema alimentario sostenible de la UE que proteja la seguridad alimentaria y garantice el acceso a dietas sanas con origen en un planeta sano. La CE considera que reducirá la huella ambiental y climática del sistema alimentario de la UE y reforzará su resiliencia, protegiendo la salud de los ciudadanos y garantizando los medios de subsistencia de los agentes económicos.

Esta estrategia establece objetivos concretos para transformar el sistema alimentario de la UE, como por ejemplo reducir un 50% el uso y el riesgo de plaguicidas, reducir como mínimo un 20% el uso de fertilizantes, reducir un 50% las ventas de los antimicrobianos utilizados en la ganadería y la acuicultura y alcanzar un 25% de tierras agrícolas dedicadas a la agricultura ecológica. También propone medidas ambiciosas para velar por que lo saludable sea también lo más sencillo para los ciudadanos de la UE, con una mejora del etiquetado para satisfacer mejor las necesidades de información de los consumidores sobre los alimentos saludables y sostenibles.

“Los agricultores, los pescadores y los acuicultores europeos desempeñan un papel clave en la transición hacia un sistema alimentario más equitativo y sostenible, y recibirán apoyo de la política agrícola común y la política pesquera común a través de nuevos flujos de financiación y regímenes ecológicos para que adopten prácticas sostenibles”, explica la Comisión Europea en nota de prensa, añadiendo que “hacer de la sostenibilidad una marca europea abrirá nuevas oportunidades de negocio y diversificará las fuentes de ingresos para los agricultores y los pescadores europeos”.

Sostenibilidad ambiental y económica

Cooperativas Agro-alimentarias ha mostrado su compromiso con el Pacto Verde, las estrategias de la Granja a la Mesa y por la Biodiversidad para 2030, destinadas a modificar el modelo productivo agroalimentario europeo para luchar contra el cambio climático, que es probablemente el debate y el cambio más importante para el sector desde que se existe la PAC.

Sin embargo, considera que la sostenibilidad medioambiental no será posible sin sostenibilidad económica. Así, preocupa que la Comisión Europea abra el debate con unos objetivos medioambientales muy ambiciosos sin tener en cuenta la falta de rentabilidad de un sector productor, que ha demostrado ser básico en el abastecimiento de alimentos a la sociedad mientras ha estado confinada por la pandemia del COVID-19.

arroz

Cooperativas Agro-alimentarias plantea que, para alcanzar los objetivos, será fundamental diseñar medidas de impulso estructural que sirvan para encarrilar el desequilibrio en la cadena alimentaria donde el sector productor es el eslabón más débil y el primero en sufrir. También será necesario abordar la pérdida de competitividad de un modelo productivo europeo que será más exigente, respecto de los productos importados producidos con condiciones menos restrictivas, lo que es imposible de controlar en frontera (reciprocidad efectiva).

La producción española y europea deben seguir siendo competitiva en los mercados internacionales, en opinión de Cooperativas Agro-alimentarias, que precisa además que los objetivos que se marquen deberán estar basados en la evidencia científica, en estudios de impacto e investigación de alternativas y no en opciones ideológicas. También se necesitará una gran inversión pública y unos plazos de adaptación realistas.

Las cooperativas serán clave

Las cooperativas agroalimentarias y los enfoques colectivos serán clave para que los agricultores y ganaderos puedan alcanzar y aportar resultados con una mayor eficiencia productiva y económica, porque se trata de producir bienes públicos medioambientales que todos disfrutaremos y que el mercado no remunera.

Las cooperativas agroalimentarias son las empresas que, estando en manos de agricultores y ganaderos, podrán aplicar los cambios teniendo en cuenta la realidad de cada explotación, de manera menos costosa y eficiente para el productor, asegurando un mayor impacto positivo en el medioambiente, además de verificable. Además, las cooperativas refuerzan la posición de los productores en la cadena y mantienen su competitividad en los mercados. Por tanto, son estructuras empresariales que se deben reforzar para asegurar la producción de bienes públicos en el mercado, sin dejar a los agricultores y ganaderos detrás, porque son las únicas capaces de generar mayor valor y transmitir el beneficio que generan.

La sociedad debe saber que, contrariamente a lo que se pueda percibir, agricultores y ganaderos llevan más de 30 años trabajando por mejorar la sostenibilidad medioambiental de sus explotaciones. Desde 1990 el sector ha reducido en un 20% sus emisiones y un 18% sus vertidos de nitratos a los ríos, según datos de la propia Comisión Europea.

“Estamos convencidos de que la innovación y un mayor conocimiento contribuirán a hacer más, pero los poderes públicos deben comunicar a la sociedad la realidad del conjunto del sector, informando y huyendo de visiones negativas, porque la agricultura y la ganadería son parte de la solución y no el problema”, resaltan desde Cooperativas Agro-alimentarias, que muestra su absoluto compromiso con una dieta y los hábitos de consumo de alimentos sanos, que se alcanzarán progresivamente con políticas de educación y formación, y no culpabilizando producciones, como la ganadera, que son vitales en nuestras dietas, además de conseguir una gestión territorial sostenible económica, social y medioambientalmente.

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