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Con la leche al cuello

El sector de vacuno de leche vive una insostenible crisis de bajos precios, con una insoportable presión que lleva al continuado cierre de explotaciones, siendo hoy casi un sector en vías de extinción a pesar de ser uno de los más competitivos y productivos de España

En Extremadura contamos con sectores agrarios y ganaderos que son todo un referente, pero también hay otros que lo único que pueden hacer es resistir y, por desgracia, lo hacen a duras penas. Es el caso del vacuno de leche. Tenemos poco más de 60 explotaciones dedicadas a este pequeño sector en nuestra región, que está muy concentrado geográficamente en torno a dos localidades extremeñas –Casar de Cáceres y Valdelacalzada-, pero donde es de vital importancia.

El reducido número de explotaciones y, por tanto, la escasa producción, son factores que impiden además que haya un desarrollo industrial del sector lechero en la región, lo que encarece el trasporte a destino, penalizando aún más a nuestro sector productor. Pero claro, tampoco puede haber un desarrollo mayor cuando existe un problema que lo hace imposible y es que los precios que reciben las ganaderas y ganaderos son similares a los que recibía en 1980. Son 40 años soportando los mismos precios, mientras que los costes de producción no dejan de aumentar.

Esta situación no es exclusiva de nuestra región. Es un problema a nivel nacional y ha llegado ya a un punto en el que el sector productor de vacuno de leche no aguanta más porque se sienten ahogados por unos costes de producción que han aumentado en un 50%. Mientras, los precios que industria y distribución les pagan por el litro de leche sigue siendo el mismo, como decía antes, y muy por debajo del coste de producción real.

Así que se incumple la Ley de cadena alimentaria. Y eso que el sector de leche es uno de los pocos que tiene contrato. Ya que tenemos esa ley de cadena alimentaria, más efectiva o menos porque eso ya es otro tema, se debe garantizar su cumplimiento. El Ministerio de Agricultura debe hacer controles de las prácticas que utiliza la gran distribución si queremos que nuestra agricultura y nuestra ganadería tengan un futuro. Eso, o nos quedamos sin explotaciones y tendremos que depender de la importación de leche desde otros países, con todo lo que ello supone y que perjudica claramente al sector ganadero y al consumidor.

Como siempre, la distribución no traslada esto a sus precios de venta al consumidor. Vamos a poner que un litro de leche nos cuesta 75 céntimos de euro, como media para hacernos una idea, porque eso es un 60% más que lo que cobra el ganadero.

Algo que ha quedado reflejado en el Estudio de la Cadena de Valor y Formación de Precios en la Leche Líquida Envasada de Larga Duración, (LELD) aprobado en el Observatorio de la cadena del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Este estudio pone de manifiesto lo que más del 50% de la leche que se comercializa en España lo hace por debajo de lo que cuesta producirla y la consecuencia de ello es que se destruye valor.

Se trata de un problema estructural que lleva arrastrándose más de una década, y que en este momento ha empeorado por la subida de los costes de producción, especialmente los precios de materias primas. Según ese mismo estudio, en los últimos seis años, y especialmente en 2021, el sector del vacuno de leche ha perdido rentabilidad porque los precios a los que la industria compra el producto a los ganaderos no cubren los costes de producción, mientras que los insumos han ido encareciéndose cada vez más. Así, las materias primas básicas para la alimentación animal se han incrementado un 26% en último año y los costes de producción se elevan a 0,35 euros por litro, aunque en algunos casos, pueden alcanzar los 0,40 euros por litro, mientras que el precio que reciben los ganaderos oscila entre los 0,31 y los 0,33 euros por litro .

Por eso, hace poco iniciamos una campaña de movilizaciones para gritar “¡basta ya!” ante esta insostenible crisis de bajos precios en origen de la leche, con una insoportable presión que nos lleva al continuado cierre de nuestras explotaciones. Somos casi una especie en vías de extinción a pesar de ser uno de los sectores más competitivos y productivos de España.

Es necesario tomar medidas reales y urgentes, que sean eficaces a corto plazo, para solventar esta situación insostenible. Las ganaderas, los ganaderos, las cooperativas y las industrias lácteas no pueden seguir descapitalizándose y peleando por repartir pérdidas. Los distintos eslabones del sector lácteo deben cumplir la Ley de la Cadena, deben crear valor, no destruirlo, y el importe de la leche y los lácteos deben ser reflejo del coste económico y social que representan.

Esas medidas que desde el sector productor reclamamos son unos precios en origen que cubran los costes de producción; el cumplimiento riguroso de la Ley de la Cadena Alimentaria; poner fin a cualquier práctica comercial que utilice la leche de vaca como producto reclamo; contratos entre la industria y la distribución para garantizar un precio mínimo en los lineales; una mayor labor de control por parte de la AICA en los contratos entre el ganadero y la industria; un plan estratégico para revalorizar el sector; así como campañas de sensibilización y concienciación ciudadana para aumentar el consumo a un precio justo con el que todos los eslabones de la cadena ganen.