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La inestabilidad meteorológica define el año agrario 2020

Las elevadas temperaturas y la intensidad y reiteración de las tormentas han afectado a numerosos sectores. Además, la siniestralidad provocada por los daños climatológicos se duplica en los últimos cinco años

El año 2020 se puede definir como muy malo para numerosos cultivos de la región por las continuas tormentas, que han superado la veintena y han provocado fuertes daños, y por las elevadas temperaturas durante todo el verano, que causaron daños en sectores muy importantes para la región como el viñedo, hortícola, frutícola, tabaquero y cerecero, entre otros. La suma total de las indemnizaciones percibidas ha superado los 56 millones de euros según Agroseguro.

De esta forma, el Sistema de Seguros Agrarios está absorbiendo de forma ordenada la gran siniestralidad que Extremadura está sufriendo en estos últimos años y que supera los 309 millones de euros en el último quinquenio, en el que las indemnizaciones medias anuales prácticamente se han doblado y ha superado actualmente los 62,4 millones de euros anuales.

También hay que destacar que durante el estado de alarma, Agroseguro y las cooperativas continuaron trabajando y peritando mediante medios telemáticos, de tal forma que agricultores y ganaderos no dejaron de estar atendidos en ningún momento.

Por cultivos, las cuantías de las indemnizaciones han sido de 19,7 millones de euros para el sector frutícola, 9,4 millones de euros para el sector tabaquero, 8,3 millones de euros para el tomate de industria, 5,3 millones los seguros ganaderos, 4,1 millones para los viticultores, 2,4 millones de euros para el sector cerecero y 2,2 millones para el sector del cereal. Son sectores que dependen del buen funcionamiento del sistema para poder superar los daños que les provoca las cada vez más recurrentes adversidades meteorológicas.

Por sectores

El pedrisco y el agua de los meses de abril y mayo han provocado que la producción de cerezas se viera mermada más de un 40%, destacando las tormentas de los días 19 y 25 de abril que azotaron con virulencia a las cerezas de muchas zonas productoras, con lo que fue difícil determinar zonas donde el pedrisco no se hiciera notar. Tras esto llegaron las lluvias continuas de finales de abril y del mes de mayo que terminaron con las cerezas tempranas y de media estación.

El cultivo del tabaco se vio afectado por varias tormentas en la segunda quincena de septiembre, dañando más de 3.000 hectáreas de cultivo aseguradas que se encontraba en plena recolección, provocando pérdidas muy cuantiosas sobre todo en los municipios de Aldeanueva de la Vera, Collado, Casatejada, Jaraiz de la Vera y Cuacos de Yuste.

El sector frutícola extremeño se ha visto afectado por la inestabilidad meteorológica registrada a lo largo del año, destacando las intensas y reiteradas tormentas de pedrisco que comenzaron en marzo y continuaron durante el verano. Un total de 13 de los 19 millones de euros son achacables al riesgo de pedrisco.



Otros de los factores que ha mermado la producción de numerosos cultivos extremeños han sido las altas temperaturas durante toda la primavera y verano, anomalías térmicas respecto a la serie histórica de los últimos 30 años. Según define la AEMET, durante el mes de julio Extremadura sufrió una “extraordinaria anomalía térmica” debido al elevado número de días en los que la temperatura superó los 38ºC, 13 días en Cáceres y 21 días en Badajoz, batiéndose el record de valores máximos absolutos desde 1920, tanto de la temperatura media más alta con 29,1ºC y como de la temperatura media de las máximas más altas, con 38,4ºC

Esta situación ha generado unas pérdidas económicas que han afectado de forma general a estos sectores y que, en una gran parte de los casos, no están amparadas por el Sistema de Seguros Agrarios. El cultivo de tomate para industria ha sido uno de los más afectados por las altas temperaturas y, por eso, Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura solicitó a la Comisión Territorial de Seguros Agrarios que se establecieran medidas compensatorias ante esas pérdidas por las altas temperaturas y que ponían en peligro de desaparición muchas explotaciones.

Adaptar coberturas

Asimismo, Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura consideraba necesaria una adaptación de las coberturas a los daños que pueda provocar el cambio climático que se está sufriendo ya.

El sector del olivar también ha registrado pérdidas importantes debido a la sequía y a las altas temperaturas durante toda la campaña. Esas pérdidas han superado el 25% en el sector del aceite, mientras que en el de aceituna de mesa, sobre todo en olivares de secano tradicional han llegado al 90%.

Con respecto a los cultivos herbáceos extensivos, las altas temperaturas también han afectado a la polinización de estos cultivos produciendo pérdidas importantes en los cultivos del arroz y de la soja. Las altas temperaturas y la sequía continuada también han mermado la producción en el sector de la uva de vino, aunque también el mildiu provocó pérdidas importantes en muchas explotaciones.

Sin embargo, en los cultivos de hortícolas el comportamiento ha sido irregular. Mientras que las hortícolas de invierno, ajos y patatas sufrieron daños importantes provocados por las lluvias de carácter irregular y tormentoso durante los meses de recolección, abril y mayo, las hortícolas de verano, pimientos, sandías y melones sufrían daños provocados por las altas temperaturas.

Por todo esto, y debido al cambio climático que afecta de forma cada vez más evidente a los productores extremeños es necesario tener un Sistema de Seguros Agrarios fuerte, ágil y que tenga capacidad de adaptarse a las nuevas condiciones que marca ese cambio climático, donde los agricultores y ganaderos puedan ser indemnizados por los distintos episodios meteorológicos que afectan a los sectores y que han aumentado de forma considerable tanto la recurrencia como la intensidad.